Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2016

¡Que química ni químico! AMOR (con mayúsculas)

En relación con la entrada de Maricarmen no he podido dejar de pensar que vivimos bombardeados con la idea de que el amor es cuestión dequímica. Que cuando nos enamoramos el cerebro nos funciona de manera diferente, nos volvemos tontos, se nos “vuelca el juicio”, dicen que las áreas del cerebro dedicadas a realizar juicios sociales y someter a critica al “querido/a” se inactivan, supongo que de ahí vendrá la expresión de que “el amor es ciego”. Parece que el amor nos idiotiza.

En la primera etapa del amor es diferentes para hombres que para mujeres ¿entonces funcionamos de manera diferente o no? ¡Menudo pitoste!; los hombres se enamoran por los ojos y la mujer por los oídos, y los dos nos volvemos locos por las feromonas, si esas son las encargadas de “amor a primera vista”; y aquí entran en juego químicos de todo tipo: dopamina o feniletilamina. Pero aquí no acaba la cosa, por lo visto la oxitocina es la encargada a forjar lazos permanentes entre amantes cambiando las conexiones de los circuitos cerebrales. Pero la oxitocina en las mujeres nos hace cariñosa y conversadoras, a los hombres con su testosterona les hace querer dormir, ¡vivan los tópicos típicos!

Pero después de uno o tres años, ¡sorpresa!, todo se viene abajo porque la producción de dopamina cae en picado, y las parejas pasan a la “atracción intelectiva”, ya no solo hay atracción física si no algo más allá. Para la monogamia también hay lío, por lo visto la vasopresina aumenta y hace que el vínculo se prolongue. Y para los corazones rotos también hay jaleo, el síndrome Takotsubo, por el que una ruptura puede suponer más que una ruptura metafórica del corazón, según la fundación española del corazón un mal de amores puede ponernos al borde un ataque de corazón.


Y yo me pregunto ¿Dónde queda el romanticismo? Ese alma gemela como siempre la hemos soñado y nos han vendido las películas de Disney ¿no existe? ¿No estamos destinados a nadie? Será que tengo al maromo al otro lado del mundo, pero para mí el amor es algo más que química cerebral, y yo, creo en el amor verdadero (¡vivan los unicornios rosas, las nubes de algodón y los arcoiris de colores!). Llamadme romántica empedernida...


Lara Fernández Morena

sábado, 7 de mayo de 2016

Sin amor la vida sería un error

Parece que cuando hablamos de amor, todos pensamos en un corazón bombeando pero en realidad es nuestro cerebro quién regula las emociones y los sentimientos.

No obstante, dentro del cerebro hay sectores que se encargan de regular nuestras emociones a través de diversas y complejas conexiones de ida y vuelta. Por ejemplo, cuando miramos a una persona a los ojos, cuando sonreímos o cuando nos sonríen experimentamos una sensación de tranquilidad, mientras que cuando vemos a alguien llorar o pasar calamidades, inconscientemente tenemos la sensación de ayudarle. Eso se debe a que la experimentación de una emoción conlleva un conjunto de cambio en el estado corporal.
Científicos han llevado a cabo experimentos en los que intentan demostrar que el amor es pura química, solo necesitamos una quinta parte de un segundo para encontrar a alguien atractivo, por tanto los flechazos también existen. En un experimento en el año 2015, unos desconocidos fueron reunidos por primera vez para responder a unas preguntas de compatibilidad, de manera que en 1 hora se conocieran e intercambiaran pensamientos. El experimento fue un éxito y las parejas prácticamente quedaron hechas. Merece la pena verlo!


Como puso de relieve la profesora Fisher, en el amor intervienen tres fases, la primera se encuentra en el impulso sexual, la segunda es el cortejo que se reduce a minutos, horas o semanas y está dominado por la dopamina, un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo. Después de ese tiempo, surge otro tipo de unión, el cariño, sentimiento de amor o afecto hacia una persona, por el que se desea su compañía y su bien. 

MC Moncada.